sábado, 25 de junio de 2011

Las cosas

Si querés saber la verdad, preguntale a las flores.
Ellas escuchan del viento los cuentos de los aires de todos los tiempos.
Saben de la fugacidad de las estaciones, diminutas en la eternidad.
Saben que de lo marchito pueden crecer lindos colores.
A veces las cosas son como no las ven tus ojos.


Quiero ir donde mis alas vuelen. 
Sobre campos llenos de girasoles.
Y todas las flores me hagan ver lo maravilloso de todo.
Lo espectacular de todo.
La simpleza de todo.


miércoles, 22 de junio de 2011

Si...


Si dijera la verdad y nada más que la verdad,  seguramente mentiría.
A veces no es el momento de decir.
A veces no pasa nada ni se va hacia ninguna parte.
Aceptar el vacío.
Llenarlo con lo que sea.
Con un bello ahora que se alumbra con la llama de una vela.
Un ahora azul que corre libre por un bosque de lucecitas y reposa en grandes flores rojas, como frutillas frescas. Un ahora que bebe de fuentes que alimentan las ganas de buscar por otro lado.
Vivir el ahora con la alegría de lo posible.
Entender que el otro es otro.
Y que, a veces, amar es esperar.

Y yo soy un fruto verde que crece, se nutre y no madura.
Maduro es muerto.

lunes, 6 de junio de 2011

Un día
















Un día te vas a hartar.

Y la putrefacción de tu mente va a reciclarse en flores.

Porque entre esos musgos de dudas y ataduras no hay más que semillas de libertad.

Regarlas más sería ahogarlas.

A veces sólo hay que dejarlas brotar.

Podemos mientras darles calor y elegir en qué tierra crecerán.

Podemos soñarlas entre las pesadillas de una irrealidad.

Quiero tus flores en mi jardín.

Quiero vivir tierra.

No somos más que viento ahora.

El día que te hartes de regar las rocas seremos selva.

Naturaleza libre que se acompaña.

Naturaleza fuerte, mansa, rica.

Viva.



martes, 26 de abril de 2011

Soñé que había soñado





Anoche soñé con eso que ya había soñado.
Una forma de violines colgados del aire flotando en aguas de ozono.
Esas hierbas que Mozart plantó para las praderas de mis piernas.
Entrego mi cuerpo y galopo entre los pastos de un cielo turquesa.
Y esa unión de colores cierra mis ojos con un rayo de sol.
Soy esa calma suspendida en el filo de una cuerda.
No hace falta llenar ningún vacío.

Me hago bailarina y recorro un Adagio en E subida a la punta de mis pies.
Todo no cuesta más que todos los días un poquito.








miércoles, 30 de marzo de 2011

2:35 am


Me acuerdo. Yo era muy chica, pero me acuerdo. Estaba toda la noche en la compu. Mi papá llegó a cortar la luz para que me fuera a dormir. No sé qué buscaba. Eran noches de escuela. No me importaba. Nunca me importó. Me acuerdo que chateaba con un tal Gokú. Yo me llamaba Alma. Era mi vecino. Él ya había terminado la escuela y me pasaba a buscar y me contaba de su facultad y yo no entendía por qué se aprobaba con 4. Me acuerdo que yo dormía con él y tenía un celular que ni sabía para qué servía. Mi viejo sabía donde vivía Gokú y una vez me vió salir de su casa. Vergüenza. Eso sentí. De todas maneras, no iba a funcionar. Era muy grande para mí. El otro día ví algunas fotos suyas. Tiene una hija ahora. Pasó mucho tiempo. No somos ni amigos. En algún lugar guardo algunas cartas y mails que me había mandado y con mucho amor imprimí. Escribiendo esto me doy cuenta de que los quemé. Algo de esta historia que no esté en mi mente tiene que haber. Tenía un cuaderno donde probaba rimas y el sol era siempre una moneda.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Charla con los árboles


Al menos antes de que el sol se ponga, un árbol me miraba entre sus rayos.

Luminosas sombras enturbiaban la oscuridad de un pensamiento.

-Ahora te das cuenta- las hojas se golpeaban, haciendo lenguaje en su danza.

De la tierra un árbol se elevaba formando una Y.

¿Querrá decirme algo?

¿Y?

Todo eso que me había llevado a hamacarme entre las ramas estaba sólo en mi cabeza.

Sólo ocurre esto de ahora.

El árbol y yo.

Me da sus hojas, sus ramas.

Su tronco.

Nos pertenecemos.

Yo no soy de él ni él es mío.

Pero nos pertenecemos.

Somos un todo inevitable y presente, salvaje y real, como la savia que brota de su leño.

Lo amarillo cae descuidadamente y nadie se lo lleva.

Se funde en el barro y nos sirve de alimento.

Una flauta Beatle mueve las hojas ahora.

Me mira.

Baila con los pies en la tierra.

El sol se esconde y ya al árbol no lo veo.

Me llaman para despedir al sol.

Árbol, hasta luego.

sábado, 26 de febrero de 2011

Reflexión de verano


Siempre es bueno tener una tangente a mano.
Algo que sea nada.
Y tener en cuenta que cuando se está hablando de algo, se está hablando también de otra cosa.
Los límites serán nuestros intereses.

Yo no quise eso. Creo. Jamás lo sabré.

Un poeta busca en mis ojos la verdad. No la tengo.
No seré yo quien acabe con su pellejo.

No de cualquier manera se elevan mis labios para iluminarme con el brillo de tus dientes.

Considerar mis pretensiones y analizar tus voluntades sería en vano.
La última palabra la tiene el azar.